Intentaré que no quede un tocho-relato de los míos, aunque mientras lo escribo no veo como.
Añadido:(La jodí, ya lo he escrito y es un tocho, aviso).

He estado hoy comprando, en una ferretería a unos dos kilómetros de mi casa, una caja de pequeñas tuercas y otra de los correspondientes tornillos (además de otras cosas), aportando una muestra de cada uno a la persona que me atendía.
(Yo)-Oye, me parece que esa caja esta abierta.
(Persona)-Tranquilo, que está completa.
Amable y correctísima respuesta, aunque...
Al llegar a mi casa, y comprobar el material adquirido, cogiendo casualmente al tiempo ambas cajas, compruebo que a pesar de ser del mismo tamaño (unos 10cm cúbicos), ambos pesos son sospechosamente distintos.
Abro ambas cajas (desprecintando la pesada, que no la ligera), y compruebo que si el contenido de una tenía un dedo de altura, la otra tenía tres.
¡Vaya mosqueo! Si al menos no me hubiese dado cuenta en la ferretería, o no se lo hubiese dicho, o no me hubiese respondido lo de "está completa", no me hubiese sentido tan estafado, cabreado y molesto. Encima la persona que me atendió, además de equivocarse (asumo en todo momento que ha sido un error humano no intencionado), va a disponer de mi tiempo al hacerme volver a su comercio, otros cuatro kilómetros mas para protestar. Solo falta que me diga que la he vaciado yo, y que "no recuerde" que ya le dije que estaba abierta.
Cabreo... pensamiento... cabreo... pensamiento... ¡Albarán!
Hmmmm, veamos el albarán... Parece que la "unidad" a considerar es la centena, es decir, las cajas son de 500 unidades y la cantidad expuesta por referencia son 5.
Cabreo... pensamiento... humo... pensamiento... ¡Idea!
No he pagado el material, tengo el albarán y soy muy tonto para estas cosas, por lo que no quiero violentarme ni molestar ni que me molesten, así que decido hacer (y hago) esto:
Vuelvo al comercio (antes de que cierren, no sea que mañana se hagan los longuis), y comento:
(Yo)-Oye, me parece que me he pasado y he comprado muchos tornillos y tuercas. Como he visto en el albarán que la unidad es la centena, ¿te importa que te devuelva 400 tornillos y otras tantas tuercas? Creo que con 100 me voy a apañar de sobra. Aquí tienes el albarán para corregirlo.
(Persona)-No hay problema, dame el albarán que lo arreglamos (cogiendo las cajas y esparciendo tornillos y tuercas para contar, uno, dos, tres, cuatro...)
Moraleja-s:
-"Persona" se ha llamado "persona" en este relato porque su reacción no me hizo pensar en mala fé, sino en despiste mayúsculo.
-No te calientes innecesariamente, piensa y es posible que encuentres una solución alternativa, o como se dice ahora "imaginativa". Soy consciente de que esta moraleja la tendría que tener muy en cuenta mas a menudo yo mismo.
-No pagues nada antes de usarlo/abrirlo si puedes evitarlo; (una de las muchas razones para no comer nunca en un "burger" de esos).
-Compra siempre de más (es coña), así si hay que castigar a "persona", tendrá que contar uno a uno cien tornillos y cien tuercas ;D.
Otra mini-historia relacionada:
No hace ni un mes, en otro comercio, en otro incidente, la reacción del tendero (dueño) fué tan sumamente positiva que me cambió, in-situ:
-Un pantalón desteñido por otro nuevo a elegir (que fué distinto).
-Una camiseta por otra a elegir, a pesar de no estar mal, sino ser lavada "a la piedra", (por lo que me quedé con la misma).
-El pantalón que llevaba puesto (por tener un bolsillo ligeramente descosido, y provenir de la misma compra que las dos prendas anteriores.
Opinión personal:
Señores, parece que vamos avanzando en cuanto a atención a cliente en esta ciudad, aunque nos cueste "segundos paseos" que hemos de intentar evitar (sobre todo, si el cliente nos avisa de que "la caja está abierta").
Etiquetas: tornillos, tuercas, moraleja, comercio, ferreteria