
Iba yo hacia el "saturday-cofee", cuando veo, en plena ciudad, la escena que acompaña a este texto. Obviamente, no pude por menos que hacer una foto del momento mientras le decía al caballero de la foto:
-Un momento, que esto se lo tengo que enseñar a mi hijo (mientras sacaba la cabeza y la cámara por la ventanilla de mi coche, con el descaro que me caracteriza).
A lo que el caballero respondió:
-¡Hombre! no me .... (mientras posaba con una sonrisa en la boca, señal de su orgullo).
Me hubiese gustado aparcar (estaba en mitad de la calle), bajarme del coche, y contarle a mis modelos lo que iba a hacer con la foto, preguntarles su dirección de correo electrónico, y darles el enlace de esta web, pero no se si el de las orejas mas grandes me hubiese entendido.
Escenas así, ya no se ven; aun siendo mi ciudad pequeña y campestre.
¡Vivan los pollinos y sus cuidadores! Más naturaleza y menos "bolsos de diseño" como el que estoy viendo anunciar en la TV mientras escribo estas líneas (¡puaj! Que asco de consumismo).