
No tengo ánimos.
Es increíble que, tras un relativamente buen fín de semana, y a pesar del maravilloso día que ha hecho hoy (sequía permanente aparte), uno pueda deprimirse tanto, tan rápido y tan profundamente en el curro, al llegar el lunes.
Como ya dije hace casi un año
aquí mismo, "I don't like mondays"
El curro, en mi caso, es algo que en ocasiones me animaba, me retaba, me apasionaba, me atraía, ¡me gustaba! Claro que el curro lleva implícitas ciertas cosas que no son estrictamente curro, y cuando uno se siente impotente para luchar contra estos fenómenos colaterales, el curro pierde su atractivo.
Sí, creo que se expresar las formas verbales correctamente, no suelo dejar cosas al azar; es uno de mis mas grandes defectos, tener o intentar tenerlo todo controlado. Quizá ese mismo control, o la dificultad para admitir que todo es caos en la naturaleza que me rodea, y por tanto no puedo mantenerlo totalmente, es lo que me está desorientando.
A pesar de ello, pienso que sin estos "males totalmente innecesarios", sería capaz de tener la mayor parte de mi actividad laboral controlada, y no poder hacer que desaparezcan me frustra.
La gente no me entiende y yo no entiendo a la gente.
La gente que hace las cosas mal es premiada, los que lo hacen bien son castigados, las verdades ofenden, las mentiras triunfan, la hipocresía es el pan nuestro de cada día, la honestidad no conduce a nada, el bueno es pisoteado vilipendiado y objeto de mofa.
¿El mundo al revés? No, el mundo tal cual.
El mundo al revés sería un lugar en el que triunfe la verdad, la honestidad, la moralidad, las opiones sean escuchadas y tenidas en cuenta vengan de quien vengan, la lógica y la razón perduren.
Definitivamente, no me gustan los lunes. Es mas, ni siquiera voy a seguir escribiendo sobre ello.