
Quien me conozca, seguro que me ha oído alguna vez decir esa frase.
Al contrario que en mi oficio, si fuese fontanero:
-Daría citas para el próximo siglo, y nadie me rechistaría con un "no puedo esperar, lo necesito para ya" (que se atrevan, los paso a la cola).
-Me recibirían con los brazos abiertos y una sonrisa en la boca, a pesar de llegar un mes después del aviso y tener un palmo de agua en el suelo.
-Me iría del tajo dejando todo a medias (a "almorzar"), y le cobraría los desplazamientos y el almuerzo al cliente.
-Las piezas de mi almacén no se quedarían obsoletas nunca.
-Podría tener diez tajos a la vez, con tan solo abandonar por tiempo indeterminado diez cajas de herramientas en diez lugares distintos.
-No haría ningún "
poyaque" (cualquiera se atreve a pedirle a un fontanero que se salga de lo hablado en principio).
-Mis clientes no manipularían las tuberías (¿Alguien se atreve a arriesgarse a llamar a un fontanero luego?), y si lo hacen les cobraría el doble.
-Los virus serían problema del Ayuntamiento y la red de aguas urbanas, y no mío.
-Si hiciese algún "
poyaque", sería el último del mes (estando a día dos, por ejemplo), pues con lo cobrado por él, ya no haría falta trabajar en 28 días.
-Estaría mejor valorado, mas buscado, nadie se atrevería a toserme, no me preguntarían por la calle aquello de "¿y tu que opinas de la la rosca del prensaestopas?"
-No tendría intrusismo profesional, nadie me diría "el vecino del cuarto izquierda, que es fontanero aficionado, me ha dicho que hay que cambiar la correa de mi lavadora, ¿tu lo harías?".
-Si el cliente decide instalarse un grifo nuevo, al no funcionar este, no sería mi problema sino suyo. Cobrando se lo arreglaría, por supuesto.
-Solo pagaría por mis herramientas una vez, y las tuercas no cambiarían de tamaño en "nuevas versiones" para obligarme a comprar "nuevas herramientas actualizadas".
-Cobraría todas y cada una de las horas que trabajase.
-No tendría que estar en permanente autoreciclado, leyendo cada noche manuales de mi oficio.
-A mis clientes les enseñará la vida a usar los grifos, la caldera, la calefacción... No seré yo el que tenga que darles cursillos de como se abre un grifo, y menos gratuítos.
-Cobraría unos márgenes comerciales del 400% (o más), sobre las piezas.
-Me iría del tajo con el dinero de la factura en el bolsillo (morosos cero, ¡que se atrevan!), y con la sonrisa y el agradecimiento de mi cliente.
Y lo mas importante de todo:
-¡Podría enseñar la raja de mi culo sin ser una quinceañera ni llevar tanga!